

Todas las películas de Sofía Coppola me han gustado, desde la inquietante Las vírgenes suicidas, pasando por su hit Lost in traslation, hasta -cómo no- la bella, hipnótica, divertida y popera María Antonieta.
Y esta Somewhere, que con más de un año de retraso llega a la cartelera española, tiene todos los ingredientes que la directora mejor sabe mezclar: el desarraigo geográfico pero, sobre todo, emocional de personajes desfasados, aburridos consigo mismos, y la vacuidad vital de ricos y famosos pero sin caer en lugares comunes o discursos moralistas del tipo "pobre ricachón", debido seguramente a que es la misma sensación que Coppola, al ser tan ineludiblemente hija de, lleva experimentando –que conoce- desde su más tierna infancia, en un trasunto autobiográfico que, combinado con una puesta en escena de planos delicados y colores brillantes, muestra la vida sin brillo de seres que la directora acompaña, cuida, está con ellos y –se nota, se agradece- quiere desde sus entrañas.
Tal vez por eso resultan también entrañables. Y una sala desocupada, un pasillo de aeropuerto o una habitación de hotel pueden contener más vida en sus películas, más verdad que, no sé, una casa de pueblo repleta de familiares italianos hablándose a los gritos.

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